La cerveza permitió el desarrollo de la civilización

Hasta hace unos 12 mil años, los seres humanos vivían básicamente alimentándose de frutas que caían de los árboles y de los animales que cazaban. Por eso eran llamados cazadores-recolectores. Esto cambió cuando empezaron a cultivar las primeras plantas y crearon la agricultura. Al manipular la naturaleza, ya no era necesario trasladarse de un sitio a otro, todo el tiempo, en busca de comida: Podían establecerse. En estos asentamientos surgieron las ciudades, y gracias a la vida en sociedad y no tener que vivir obsesionados con la supervivencia se desarrollaron lenguajes, cultura, herramientas y todo lo más que evolucionaría hasta el día de hoy. Este momento fue la llamado la Revolución del Neolítico.

La evolución de las religiones también se produjo durante la Revolución del Neolítico, ya que al no vivir establecidos previamente, los humanos no se podían permitir el lujo de construir un templo para sus deidades. Sin embargo, un yacimiento arqueológico en el sur de Turquía, cerca de la frontera con Siria, está cuestionando esta creencia: Descubierto hace dos décadas, Göbekli Tepe es uno de los templos más antiguos de los que se tiene constancia. Contiene pilares y altares de 11.600 años. En un rincón de ese templo, los arqueólogos hallaron recipientes con residuos microscópicos de gacelas y auroques (una especie animal bovina), además de oxalato, un compuesto químico que indica la mezcla de grano y agua. En otras palabras, carne y cerveza: una fabulosa barbacoa en la que este alcohol pre-histórico serviría para lubricar el contacto de las personas con el plano espiritual (del mismo modo que otras bebidas o las drogas han hecho y siguen haciendo en otras culturas).

Además, según los científicos, la construcción de este templo obedecería a un motivo tan prágmatico como el el motivar a la propia construcción del templo. Es decir, los cazadores-recolectores eran los encargados de trabajar transportando estas piedras de hasta 16 toneladas y por ello serían recompensados con la comilona – algo así como cuando te invita un amigo a ayudarle a pintar la casa y te lo compensa con una comilona. Göbekli Tepe, concluyeron los estudiosos, llevó a las personas a establecerse en la región para congregar a más gente (y aumentar el número de asistentes al templo, por lo tanto). O sea, la religión habría sido uno de los motivadores para los hombres y mujeres se asienten, y no una consecuencia de este nuevo estilo de vida.

La segunda sospecha que el sitio sostiene es que no fue por el pan que por lo que se produjo la Revolución de la Agricultura, sino por la cerveza. Una de las evidencias más antiguas de granos crecidos de manera doméstica, un trigo llamado einkorn, se encuentra a pocos kilómetros de Göbekli Tepe. No hay nada concluyente, ya que el oxalato no garantiza que se produjese la fermentación de los granos (lo que indicaría la producción de cerveza), pero es muy posible. Alrededor de 7.000 a. C., en Jiahu, en China, había bebidas fermentadas de arroz, frutas y miel. En la misma época, los habitantes de esa región habían pasado de la fase de cazador-recolector a agricultor. Esto refuerza la teoría de la cerveza de ser anterior al pan, algo que comenzó a ser discutido ya en los años 50 del siglo XX. Si los diferentes pueblos en lugares distantes los unos de los otros tienen experiencias similares, es porque, probablemente, era la manera más evidente en la que se produjese el curso de las cosas. La investigación en México mostró que el ancestro del maíz utilizado allí servía muy bien para hacer cerveza, pero no era útil para el pan u otras comidas similares.

Göbekli Tepe, Turquia

Göbekli Tepe, Turquia

Los humanos ya conocían el alcohol obtenido de la fermentación natural. La fermentación de patata, en América del Sur, y el vino de palma, en África y en Asia, tienen alrededor de 15 mil años. Al profundizar en cómo y de qué manera comenzó la producción de bebidas, y de cómo podía ser síntoma de una forma de vida menos difícil, tiene sentido creer que la cerveza sea tan antigua como la civilización. Y además… ¿Qué sería más útil que la cerveza para el florecimiento de las artes y de las religiones? ¿Pan? Probablemente no.

“Primero la gente bebe, después la gente ve”, habrían pensado nuestros antepasados. Y ahí la cerveza nos hizo humanos.

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